El día en el que Dios se disfrazó de Michael Jordan

El 20 de abril de 1986, el gran Larry Bird dijo la famosa frase que inmortalizó a Michael Jordan en sus primeros años en la NBA.
El mítico Boston Garden fue testigo de la brutal actuación del escolta de los Chicago Bulls, en un partido memorable en el que anotó 63 puntos, que sigue siendo a día de hoy la mayor puntuación conseguida en un partido de playoffs.
Los Bulls a pesar de ello no ganaron el encuentro y fueron finalmente eliminados por los Celtics en aquellos playoffs, pero la historia de Jordan, sus Bulls y los míticos duelos con los Pistons, Knicks, Celtics y Lakers acababa sólo de comenzar.

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