48 páginas para la historia

“La broma asesina”, una de las obras más importantes de Alan Moore y posiblemente el relato definitivo entre esas dos caras de la misma moneda, Batman y Joker.
Una obra prodigiosa que nos narra el origen más posible del Joker y su descenso a la locura y su relación con Batman, que deja algunas de los momentos más recordadas del hombre murciélago.
Además, la historia da una vuelta de tuerca más a la mitología de Batman, con un enemigo terrorífico que no tiene miedo a nada y que desencadena hechos que marcarán la vida de Bruce Wayne para siempre.
Joker necesita la existencia de su total alter ego para existir, una locura alimentada de más locura, un bucle sin fin que sólo terminará cuando uno de los dos deje de respirar. Esta siempre ha sido la parte más fascinante de estos dos personajes, cada uno tiene metas diferentes pero parten de un trauma inicial que nunca han conseguido superar.

“Un mal día separa la cordura de la locura”, así de fina es la línea que el sonriente payaso se atreve a delimitar, intentando justificar sus acciones ante un Batman que es testigo de que el Joker no siempre ríe.
La tragedia de un personaje que no aguanta el peso de la vida y que sucumbe ante ella emergiendo de la forma más terrible posible, tanto física como mentalmente… en forma de sonriente payaso, total antítesis de lo que el Joker quiere aportar con el tópico de su aspecto, alegría.

Una cortísima historia que deja muchas imágenes para el recuerdo, con un Joker deseando sentirse acompañado en su propia locura torturando de manera terrible a Gordon y con un final que muestra su particular “amistad” con Batman, quizá un futuro Joker en potencia, aunque todavía no lo sepa…

“Hola.
Vengo a hablar.
He estado pensando últimamente, sobre tú y yo.
Sobre lo que va a ocurrirnos al final.
Nos mataremos el uno al otro ¿verdad?
Puede que me mates. Quizás te mate yo, antes o después.
Sólo quería sentir que había intentado hablar las cosas y evitar que ocurran.
Por una vez. ¿Me oyes?
Estoy hablando de la vida y la muerte. Quizás mi muerte… quizás la tuya. No entiendo por qué nuestra relación debe ser tan fatídica.
No quiero tu muerte en mis manos.”

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