Melancolía

Hablar de Lars von Trier es hablar de uno de los directores más controvertidos de los últimos tiempos. Apodado por él mismo “von” para aburguesar su nombre, el cineasta danés más allá de sus declaraciones ha demostrado con el paso de los años que su talento está a la altura de su mediático carácter.
Posiblemente desde “Dogville”, para mi su obra maestra más absoluta, el director no había hecho un film tan redondo formalmente. “Melancolía”, recoge un tema tan común en el cine actual como puede ser el fin del mundo, para convertirlo en un gigantesco McGuffin en el que el director cuenta lo que realmente le importa, el sufrimiento que posee el ser humano al ser feliz y al no serlo.

MELANCÓLICOS SPOILERS A CONTINUACIÓN…

La película arranca de manera casi pictórica, enlazando visualmente con el estilo de “Anticristo”, con imágenes ralentizadas que sirven a modo de resumen a la historia que veremos a continuación. Y es que “Melancolía”, sobre todo en sus planos iniciales, es una especie de homenaje al mundo de la pintura y la fotografía, con constantes guiños a obras de fotógrafos como Tom Hunter o Jeff Wall y a pintores como Velázquez y Millais.
Todos estos aspectos dotan a la película de un aspecto alienado, creando una historia de muchos personajes que al final se queda en cinco personas que parece que son las únicas supervivientes de una catástrofe que aún no ha ocurrido. El apocalipsis antes del apocalipsis.
Mención especial merece su delirante comienzo, con una surrealista boda llena de cameos memorables, mensajes subliminales (esa suntuosa limusina blanca incapaz de coger una estrecha curva) y del particular sentido del humor del cineasta danés, que con su característica cámara nerviosa nos cuenta la historia de dos hermanas (extraordinarias Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg) que atraviesan una etapa de su vida que representa muy poco lo que simbólicamente debería representar, la felicidad. Una de ellas es frágil y está más cercana a la locura que a la cordura, la otra lleva una vida plena, es consecuente con sus actos y derrocha paciencia en todo lo que rodea a su modélica familia, liderada por la figura poderosa de un marido que no podrá controlar todo lo que va ocurriendo ante sus ojos (nuevamente extraordinario Kiefer Sutherland, una agradable sorpresa su recuperación)
El tono fantasmagórico del comienzo, con una perfecta boda que poco a poco se va desquebrajando sin que casi ninguno de sus participantes pierda del todo la sonrisa, es sólo el comienzo de lo que Lars von Trier pretende mostrar… el sufrimiento, que a diferencia de otros de sus films, que va por naturaleza adherido al ser humano, esta vez permanece juzgado por un planeta llamado Melancolía que en su trayectoria impactará con la Tierra de manera más que probable.
En esos momentos en los que la cámara mira al cielo y se adentra en el espacio, la película recuerda un poco en algunos momentos al “El árbol de la vida” de Terrence Malick, poniendo en evidencia la aparente magnificiencia de nuestro planeta en comparación con el Universo, una batalla que el planeta azul jamás podrá ganar.
Lo mejor de la película para mi es que, en cierto modo, poco importa lo que le sucederá a la Tierra, lo que importa es lo que le sucederá a los personajes, que vagan en la segunda mitad del relato entre la agonía y la esperanza, convirtiendo los últimos minutos de sus vidas en una redención en la que los locos empiezan a ver sentido a su locura y los cuerdos empiezan a perder la fina línea que los separa del vacío.
La inocencia de un niño que piensa que podrá aguantar despierto se une a la hipocresía adulta, que le dice que aguantará aún sabiendo que no lo conseguirá, idealizando la vida de tal forma que su pérdida se convierte en un sufrimiento tan inevitable como innecesario, un momento que llegará tarde o temprano y en el que lo peor es saber que no conoces a las personas que tienes a tu alrededor y que de alguna manera, tanto su felicidad como la tuya, es una construcción de mentiras piadosas que terminan desmoronándose.

¿La locura está inducida por el miedo o es innata?, ¿tiene un sentido incomprendido o en su comprensión se basa su existencia?, preguntas que son contestadas creativamente durante el film, una magnífica obra con huecos filosóficos que uno rellenará con sus propias conclusiones y con momentos visuales portentosos, que pasan de puntillas por más que posibles experiencias familiares propias del realizador.
Gran película, quizá algo contemplativa en algún tramo, ya sabemos como se las gasta von Trier, pero en su conjunto, un impactante cuento apocalíptico cotidiano vivido en el seno de una familia que aúna todas las clases económicas y sociales.
Melancolía y la Tierra, una danza mortal.

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3 comentarios
  1. Es la mejor crítica que he leído sobre “Melancolía”, y no sólo porque esté de acuerdo contigo al 100 % 😉

    Perfecta visualmente, muy bonita de ver, a pesar del tema que toca. A ratos se recrea en exceso, pero bueno, se le perdona. No es un director que me guste pero con esta peli medio me he reconciliado con él. Medio.

  2. Gracias pellejuda! 😀
    Es muy buena película, para mi lo mejor que ha sacado el señor Lars en años, visualmente fantástica y muy interesante, no deja de ser curioso lo apocalíptico que está ya el mundo antes de que Melancolía llegue a la Tierra.
    El plano final… inmejorable.

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