The Artist

¿Una película muda de estreno en el siglo XXI?, sí, “The Artist” lo es. El film de Michel Hazanavicius, para mi completo desconocido al que habrá que seguir seriamente, me parecía ser en un principio el típico producto manufacturado por y para los premios, cosa que ninguna duda obtendrá y merecerá, pero posee un halo especial que le desmarca de este subgénero que emerge siempre en la antesala de los grandes eventos cinematográficos… posee aroma a cine clásico.
La película narra la historia de un famoso actor de cine que ve como su silencioso imperio empieza a desquebrajarse con la llegada del cine sonoro a la sociedad, una historia sencilla pero plagada de referencias a los primeros años de la meca del cine, con todo el encanto y nostalgia que sus imágenes en blanco y negro pueden aportar a un mundo tan ruidoso y psicodélico como el de hoy.

SILENCIOSOS SPOILERS A CONTINUACIÓN…

Con una base de actores conocidos y dos protagonistas prácticamente inéditos para la gran mayoría, “The Artist” va más allá del homenaje para contar una historia sobre la evolución de la propia vida y lo injusta que es la sociedad, que a veces cambia cosas maravillosas por otras aún mejores, pero dando un salto en ocasiones tan marcado que deja por el camino y en el más absoluto de los olvidos la chispa que hizo que surgiera el fuego. Hablar de la fotografía, la música, el formato de la proyección, la ambientación y todo lo demás es resumible en una sola palabra, perfecto.

La experiencia de ver “The Artist” también engrandece un poco más la película, más allá de leer textos bajo fondos negros y de sentir perfectamente la mayoría de los diálogos aunque sólo se aprecien gestos y miradas, el film genera un clímax en la sala ciertamente entrañable, con silenciosas risas en el más absoluto de los silencios, el ruido del proyector quebrado por la alegre música, el sonido de las lágrimas en la oscuridad del cine… por un momento sientes que tu mujer te está esperando en casa con un buen asado y una tarta de manzana y que tu Ford está aparcado a pocas calles del cine. Una experiencia que depende mucho también de la suerte que tengas en la sala por supuesto.
Jean Dujardin y Bérénice Bejo están simplemente soberbios, dos rostros marcadamente clásicos y con una magnífica presencia en pantalla que hacen de cada escena un pequeño momento a recordar, especialmente el primero, en esa surrealista y magníficamente orquestada pesadilla en la que el sonido hace una de sus pocas apariciones en el film. La historia de George Valentin y Peppy Miller convence y emociona, es predecible, pero uno no desea otra cosa que eso, el drama ya aparece en muchos momentos del film encubierto entre directivos, prensa y la evolución de la propia industria.
También merece un capítulo aparte el perro de Valentin, diversión y lealtad a partes iguales, porque los verdaderos amigos jamás te abandonan.
“The Artist” es una gran película, casi me gustaría que se quedara en algo semidesconocido, que no alcanzara un nivel demasiado extremo, por supuesto dudosamente marcará una nueva era de cine mudo, pero la película es una fantástica demostración de que las cosas más olvidadas por la mayoría son al final las más añoradas, aunque sólo sea por unos pocos, al fin y al cabo, los importantes.

Claqueta… ¡Acción!

Anuncios
3 comentarios
  1. Todavía tengo pendiente la de Polanski y la de Cronenberg…

  2. Hugo dijo:

    La de Cronenberg es facilmente descargable y visionable después de almorzar cuando te está entrando la morriña xD

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: