Kong Meng San Phor Kark See

Cuando vas pocos días a un sitio hay lugares que dejas irremediablemente de visitar en favor de otros y este monasterio no debe de ser en absoluto uno de los descartes si se visita Singapur.
Su localización no dista en exceso del centro, pero para llegar hasta él hay que dar una serie de sencillos pasos que se pueden otorgar en un principio liosos por la comodidad que ofrece el metro de la ciudad, pero es tan simple como salir de la estación MRT de Bishan, cruzar la calle hasta la estación de bus y coger el nº410 de placa amarilla. Las paradas de bus de Singapur parecen pequeños accesos de aeropuertos, con zonas divididas por pasillos que desembocan directamente en el bus cuando éste llega a la estación, por lo que equivocarse es prácticamente imposible.
¿El número de paradas para llegar hasta el monasterio?, no lo recuerdo, pero simplemente no tiene pérdida porque su visión desde el bus es tan rotunda que rápidamente sabrás identificarlo.

Dragones y tejados

Su grandioso aspecto, con pagodas coronadas por sinuosos dragones y contemplativos guerreros, ensombrece a otros templos menores que pueden encontrarse en Kuala Lumpur y en el propio centro de Singapur, y su enorme tamaño amplifica aún más la sensación de que nos encontramos en un pequeño mundo budista.
El monasterio se divide en varias templos, cada uno más interesante que el anterior, pasando por lugares más minimalistas y de recogimiento para los monjes, a otros directamente más espectaculares y solitarios, como la pagoda de los Diez Mil Budas, cuya estupa concentra la pequeña imagen de 9.999 budas y completando la redonda cifra el grande que preside la sala de oración.

Naranja

Budas y budas

Maestro

Recorrerlo es una especie de viaje sensorial de arquitectura y tranquilidad envolvente, ya que aunque se encuentra en las afueras del núcleo principal de la ciudad, no deja de estar medianamente rodeado de edificaciones y tráfico. Unida a la surrealista simpatía de los monjes y profesores del sitio, que con amplias sonrisas devuelven cada mirada o sonido del obturador de la cámara de fotos mientras te invitan amablemente a que vayas a ver el buda gigante de la sala principal en lo que ellos terminan la ceremonia para que puedas volver con más calma en unos minutos (en el fondo nos estaban echando, pero el buda gigante merecía la pena y minutos después su promesa de recibirnos fue totalmente verídica).

Gran buda

Una de las zonas más curiosas y bonitas del Monasterio es la zona de la librería Dharma, con toda una legión de pequeños monjes de piedra en su jardín realizando diferentes labores con cara sonriente y con la gran estupa dorada de la pagoda principal alzándose brillante sobre más techos habitados por dragones de larguísimos bigotes.
Lo mejor de recorrer sitios como Kong Meng San Phor Kark See es su facilidad para crear, o más bien recrear, soledad, ya que su espectacular entorno le convertiría seguramente en una atracción si estuviese mejor situado, pero su particular magia reside en que su bullicio es inexistente y que sus residentes te miran con asombro y a la vez con respeto y curiosidad, como si valorasen tu visita como algo más que una pequeña excursión de más de dos horas.

Leones en fila

Monasterio

Budista

Protegiendo

Patio de enanos

Contemplación

Un pequeño gran laberinto de fácil salida pero perdición obligada que comunica sus pisos y pagodas por liosas escaleras paradójicas que parecen sacadas de la mente de Escher.

Gafas sucias

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2 comentarios
  1. Esth dijo:

    Para mí fue toda una sorpresa… Las fotos que había visto del monasterio no reflejaban para nada la magnitud de lo que allí me encontré, me quedé enamorada de las decenas de dragones que coronaban sus pagodas.
    El coste económico no es excusa puesto que la entrada es gratuita y el bus puede tomarse con la magnífica Singapore Tourist Pass, imprescindible para recorrer la ciudad cómodamente. Para verificar que has tomado el bus correcto basta con preguntarle al conductor si se dirige al monasterio.. la verdad es que por mucho monastery que le digas no nos entendió hasta que no verificamos que se trataba de “The Temple” xD … luego supe que también es conocido por el Templo de la Colina Bright.
    Me gustaron mucho los “buditas” cercanos a la librería en ese hermoso jardín coronado por la gran estatua de Guanyin, en una situación estratégica emergiendo al final de esos tranquilos pasillos (creo que la sonrisa de aquél hombre que nos dirigió un respetuoso saludo intentaba desvelar lo que nos encontraríamos unos pocos pasos más adelante). Impresionante el buda gigante de la 4ª planta. Sin embargo, me decepcionó un poco la pagoda de los Diez Mil Budas puesto que no fui capaz de apreciar las 9.999 imágenes de buda que cubren la gran stupa dorada, y con las que me había creado grandes expectativas, pero la sala en sí espectacular la serenidad con que te envuelve.
    Para regresar a la estación MRT de Bishan basta con cruzar la calle y volver a tomar el bus nº410 hasta el final del trayecto (no es necesario que toques el timbre a lo desesperado cuando veas la terminal de buses :P).

  2. ¡Muy bien!, ahí aportando cosas interesantes y otro punto de vista 😛

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