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República Checa

El cementerio judío de Praga no sólo es el más antiguo de Europa, sino también uno de los más visitados. Formado por unas 12.000 lápidas de piedra casi destruidas, recorrerlo se convierte en un paseo de atmosférico dolor, en donde las tumbas se amontonan unas sobre otras albergando todo tipo de bajorrelieves y esculturas, si bien la sensación general es mucho más discreta, con lápidas con unos pocos escritos y poemas y adornadas por pequeñas piedras que se amontonan encima de sus gruesos bordes. Debajo de ellas se amontonaron por falta de espacio más de 100.000 cuerpos y uno de sus inquilinos más conocidos es el rabino Judá Loew, un maestro religioso relacionado estrechamente con la historia del Golem, una criatura de barro creada por el propio Loew para defender a todos los judíos de Praga pero que terminó, según la leyenda, volviéndose totalmente incontrolable.

Tumba

Piedra con historias

Troncos y hojas

De pie

Piedra

Flor de piedra

Un lugar, al igual que todo el barrio judío de Josefov, imprescindible en Praga, aunque como suele ser habitual, una auténtica montaña rusa de visitantes, que lo recorren ávidamente y a veces sin mucho respeto, pero siempre hay momentos para recorrerlo en solitario, y es ahí, con el leve murmullo del viento y de la ciudad más allá del muro que lo bordea, cuando cada sombra de cada lápida te baña con todo su poder.

Las tres principales estrellas de Praga, la increíble plaza que congrega el Ayuntamiento con su reloj astronómico, la iglesia de Týn y la iglesia de San Nicolás, el enorme Castillo, que es casi una pequeña ciudad en sí mismo y el grandioso puente que conecta los barrios de Malá Strana y Staré Mesto.

Vista desde el Ayuntamiento

Plaza de la Ciudad Vieja

Praga desde el Ayuntamiento

Sombra

Bridge

Esqueletos

Nicolás desde lo alto

Praha

A las afueras de Praga, en el espectacular y cervecero pueblo de Kutná Hora, se encuentra el esquelético osario Sedlec, una espectacular capilla decorada y construida a base de huesos humanos.
Cuando se deja que la creatividad no tenga límites el resultado siempre es sorprendente.
Una visita más que obligada si se pisa la República Checa, a pocos kilómetros de la capital y fácilmente accesible, con un legado histórico que rivaliza con Praga y con una gastronomía y cerveza local… bueno, sobran las palabras.

Candelabro esquelético
Bones
Adornos esqueléticos
Escudo