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Archivo de la etiqueta: Edimburgo

Capilla del Cardo

Naves

Cardo

Eternidad

Naves

Luces y sombras

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Una de las piezas más curiosas del Museo de Escocia en Edimburgo, es un juego de pequeñas figuras de ajedrez de origen noruego encontradas en la isla de Lewis. La materia prima de prácticamente todas las piezas es marfil y dientes de ballena, y es además una de los juegos medievales más antiguos que se conservan en la actualidad, posiblemente del siglo XII.
Su diseño es bastante delirante, con soldados que se esconden tras sus escudos representando a las actuales torres, y reyes y reinas de ojos saltones, poses pensativas y autoritarias. Las piezas tienen un pequeño halo de leyenda y una sangrienta historia baña su brillante material, que cual anillo de Sauron, fue pasando por diferentes dueños, desde un marinero a un pastor asesino que fue posteriormente ahorcado, dejando las piezas sepultadas en un lugar aparentemente seguro hasta que fueron encontradas nuevamente y confundidas con Gnomos.
Finalmente, fueron vendidas al mejor postor por su último dueño y actualmente desprenden su particular magia entre gruesas paredes de cristal.

Lewis

Moviendo ficha

Pieza a caballo

Sombra de ajedrez

Defensa

Una larga calle con tintes medievales donde no es difícil imaginar la colmena humana que la habitaba hace siglos, presa de todo tipo de enfermedades y penurias, eso es la Royal Mile, a día de hoy transformada en un espectacular museo al aire libre de impactante belleza arquitectónica, con callejones sembrados por la peste ocultos bajo edificios nuevos y una especie de teatro en cuyo escenario pululan todo tipo de personajes que dan rienda suelta a su imaginación como excelente preámbulo del que es el festival de artes escénicas más importante del mundo, el Fringe.

Guitar Hero

Actuando

Cazando

Melrose

Tocando

Ball

El abogado del diablo

Royal Night Mile

Pre Fringe

Dragones y ventanas

Patio

Hacia Castlehill

Light Mile

Libro

Protagonista casi absoluto de la capital escocesa, el Castillo de Edimburgo se alza sobre una roca negra de un antiguo volcán erosionado y se encuentra en un estado casi perfecto.
Su maravilloso emplazamiento hace que en muchas ocasiones se divise su silueta por diferentes puntos de la ciudad, a través de pasillos y estrechos edificios o en la lejanía con alguna de sus torres apuntando a un enemigo ya imaginario.
El lugar es una visita obligatoria, ya que aunque impone mucho por fuera, su interior no se queda atrás, con una capilla con más antigüedad que la propia ciudad, cañones gigantes anclados en el adoquinado suelo, museos, memoriales, el One O´Clock Gun que casi todos los días a la 13:00 suelta un fogonazo audible por toda la ciudad y el Palacio Real, donde se hayan las joyas de la corona celosamente mostradas y vigiladas, y también la aún más curiosa piedra del destino, un pedazo de roca con multitud de leyendas e historias a sus pies y que los reyes usaban como pedestal para ser coronados.
Sin olvidar los siempre tenebrosos sótanos de este tipo de recintos, con las prisiones con las puertas rasgadas de todo tipo de palabras de desesperación de los prisioneros.
Un preludio perfecto para afrontar la célebre Royal Mile y quedar atrapado para siempre por su ambiente, mezcla de gaitas, pequeñas fuentes, monumentos a las brujas sacrificadas en la época, artistas ensayando para el festival Fringe y callejones con historias de fantasmas.

Dorado castillo

Castillo de Edimburgo

La explanada

Castle stairs

Castillos en el aire

Ventana medieval

Castillo oscuro

Agua de brujas

Sombras

Puerta de celda

A los cañones

El castillo y su milla real

En la pared

One o'clock gun

Caballo geométrico

Lion

No es tan espectacular como la Old Town, pero la otra mitad de Edimburgo también tiene muchísimo encanto y es todo un ejemplo de arquitectura georgiana, que le valió para ser también proclamada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con casas en hilera completamente iguales entre sí y plazas gemelas en el extremo este y oeste, que contrastan con la locura arquitectónica que se divisa a lo lejos en el lado más antiguo de la ciudad.
Además cuenta con una avenida delimitada por un un hermoso jardín, los Princess Street Gardens, que no sólo separan a lo nuevo de lo viejo, sino que también concentran la zona comercial más conocida de la ciudad y también uno de sus puntos más culturales en unos pocos metros, con el barroco monumento al escritor Walter Scott por encima de todo y con la soberbia National Gallery como final del trayecto o inicio del mismo, un fantástico museo con obras de Tiziano, Rubens, Van Dyck, Vermeer, Rembrandt, El Greco, Constable, Monet… una maravilla, y encima de entrada gratuita.

Princess Street

Square

En la jungla urbana

Águila de piedra

Pensador

Arre

George St.

The Old Town

Scott Giles

De paseo

Gárgola

Al final

Georgiano

Las tres torres

Playing Scott

Azul

Grande

Scott y su princess

Cyberpunk

Fuente en la sombra

A 100 metros de altura sobre la comercial Princess Street, se encuentra la que llaman la acrópolis de Edimburgo, Calton Hill, un conjunto de monumentos conmemorativos que hace también de excelente mirador, ofreciendo magníficas vistas panorámicas de Edimburgo.
Pero quizá lo que más llama la atención del lugar es el National Monument, una especie de copia del Partenón de Atenas que no llegó a terminarse por falta de fondos en su día, y que es una curiosa obra inacabada en el que la gente lee, toma el tímido Sol escocés y posa para todo tipo de instantáneas.
Uno de los lugares más célebres de la ciudad de los callejones y de las historias de fantasmas.

Cae la noche

Bagpipe

Colina

Desde Nelson

Inacabado

Columns

Ducald Stewart

Atenas del Norte

Calton Sunset Hill

Far Calton

Si hay una cosa que llama la atención de Edimburgo (entre otras muchas) es lo habilitada que está para nuestros queridos amigos caninos, que la pasean con una sonrisa en sus rostros y con la lengua al viento.
Los perros me parecen una de las cosas más maravillosas que existen y me parece admirable encontrarme con ciudades así, que ponen todo su esfuerzo para que tener un perro sea de todo menos un problema.
Edimburgo además cuenta con una bonita y a su vez triste historia ligada a un pequeño perro llamado Bobby, que permaneció durante 14 años junto a la tumba de su dueño fallecido en el cementerio de Greyfriars. A día de hoy Bobby no sólo descansa más o menos cerca de su dueño, sino que hay alrededor de él toda una serie de monumentos y homenajes, desde una pequeña escultura a la salida del cementerio, hasta un pub y un merecido rincón en el Museo de Edimburgo, donde se exponen su cuenco, collar y diferentes grabados y dibujos de la gente de la época.
Una historia del pasado que permanece en el presente, Edimburgo conjuga muy bien ambas cosas.

Bobby

Kirk

Bobby...